"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo." (Juan 16:33)
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad". Filipenses 4:8
Positividad no consiste en repetir que "todo estará bien", negar los problemas o imaginar que nuestros pensamientos producen mágicamente la realidad. Tampoco es la idea secular de que el ser humano puede vencer cualquier dificultad únicamente mediante su fuerza mental.
Reconoce honestamente el dolor.
Lleva sus preocupaciones a Dios.
Escoge creer en el carácter y las promesas divinas.
Concentra la mente en la verdad y no en suposiciones destructivas.
Cultiva gratitud, esperanza y alabanza.
Habla palabras que fortalecen.
Actúa con fe aunque sus sentimientos todavía sean negativos.
Demostrado en el versículo 11 por la expresión: "he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación", culminando con la expresión: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (versículo 13). En ambas expresiones, no hay una negación de que existan problemas, sino todo lo contrario, se reconocen, pero con el importante énfasis de que tenerlos no son un impedimento para el gozo y la victoria en Cristo.
La primera característica de los pensamientos saludables es que sean verdaderos (Filipenses 4:8). Por lo tanto, la positividad cristiana nunca debe construirse sobre la fantasía, la negación o el autoengaño.
"No tengo problemas".
"Aunque tenga problemas, no tengo que temer, porque Dios no me ha abandonado; puedo llevarle mis cargas, recibir su dirección y avanzar un día a la vez".
La verdadera positividad no es ausencia de problemas. Es conservar una razón para esperar aun cuando no comprendemos lo que sucede.
Después de obtener una gran victoria sobre 850 falsos profetas en el monte Carmelo, Elías huyó, se aisló y deseó morir diciendo:
"Basta ya, oh Jehová, quítame la vida".
1 Reyes 19:4
De diversas maneras Dios manifestó su compasión por él, restauró sus fuerzas y le dio nuevamente propósito. Este relato destaca que Dios no nos abandona a sus hijos cuando estos luchan contra sus emociones, la ansiedad o la depresión.
Aunque hayamos fracasado en nuestros planes, decisiones, metas o responsabilidades, la Biblia nos recuerda que el fracaso no tiene la última palabra. "Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse" (Proverbios 24:16). Dios no mide nuestra vida solamente por las caídas, sino por la disposición de levantarnos con fe. Aun cuando sentimos que nuestras fuerzas se acabaron, Él promete: "No temas, porque yo estoy contigo… siempre te ayudaré" (Isaías 41:10). Estas palabras son palabra de Dios, y podemos ser partícipe de ellas por medio de la fe. Su palabra trajo el mundo a la existencia (Salmo 33:9), y pueden traer paz a tu vida en medio de cualquier tribulación.
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, PORQUE tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento." (Salmos 23:4)
Vemos aquí que hay reconocimiento de nuestra situación, aun que sea un valle de sombra de muerte, pero hay una certeza, una confianza absoluta en la presencia divina, en medio de la aflicción.
Esta esperanza nos permite mirar el futuro con una actitud positiva, no porque negamos la realidad del dolor o del error, sino porque confiamos en que Dios puede sostenernos, enseñarnos y abrir nuevos caminos.
La verdadera positividad cristiana nace de saber que Dios puede transformar aun las experiencias difíciles en oportunidades de crecimiento. José pudo decir después de años de pérdidas e injusticias: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien" (Génesis 50:20). Pablo también afirma que "a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien" (Romanos 8:28). Esto no significa que todo fracaso sea bueno en sí mismo, sino que Dios puede sacar bendición, madurez y propósito aun de aquello que parecía perdido. Por eso podemos decir con esperanza: "No te alegres de mí, enemiga mía, porque aunque caí, me levantaré" (Miqueas 7:8).
HOY mismo, a las puertas, confía en Dios en medio de tus dificultades y él te dará la victoria.
"Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él." (Salmo 34:8)
Por Alfred Irizarry