EL Sacrificio de Abel
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”. Romanos 8:14
Los hijos de Adán, Caín y Abel, eran muy diferentes en carácter. Abel tenía un espíritu de lealtad a Dios y aceptaba agradecido la esperanza de la redención. Pero Caín abrazaba sentimientos de rebelión y murmuraba contra Dios, y así llego a cuestionar la justicia y autoridad divina. Estos hermanos fueron probados, al igual que Adán, para comprobar si habían de creer y obedecer la palabra de Dios. Conocían el medio provisto para salvar al hombre y entendían el sistema de ofrendas que Dios había ordenado. Sabían que sometiéndose al plan divino para su redención demostraban su obediencia a la voluntad de Dios.
Sin derramamiento de sangre no podía haber perdón de pecado; y ellos debían demostrar su fe en la sangre de Cristo, como la expiación prometida, al ofrecer en sacrificio las primicias del ganado. Además, debían presentar ante el Señor los primeros frutos de la tierra como ofrenda de agradecimiento.
Los dos hermanos levantaron altares semejantes y cada uno de ellos trajo una ofrenda. Abel presento un sacrificio de su ganado, conforme a las instrucciones del Señor. “Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:4). Descendió fuego del cielo y consumió su sacrificio. Pero Caín, desobedeciendo el mandamiento del Señor, presentó solo una ofrenda de frutos.
Preguntas para dialogar.
1.- ¿Cuál fue el nombre del primer hijo de Adán? Génesis 4:1.
"Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón".
2.- ¿Qué ocupación desempeñaban los hijos de Adán? Génesis 4:2.
"Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra".
3.- ¿Qué ofrenda trajo Caín al Señor?, y ¿cuál fue la ofrenda de Abel? Génesis 4:3-5.
"Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante".
4.- ¿Cómo considero el Señor la ofrenda Caín?, y ¿cómo considero la de Abel? Génesis 4:4-5.
"Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante".
5.- ¿Qué hizo que la ofrenda de Abel fuera más aceptable que la de Caín? Hebreos 11:4.
"Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella".
Aflicción en el mundo
Cuando Caín vio su ofrenda desechada, se enfureció contra el Señor y contra Abel; se disgustó porque Dios no aceptó otra cosa en lugar del sacrificio divinamente ordenado.
Caín reprochó violentamente a su hermano y trató de arrastrarlo a una pelea acerca del trato de Dios hacia ellos, quejándose de la injusticia de Dios. Abel, con mansedumbre, defendió la justicia y la bondad de Dios, tratando de convencerlo de su error. Pero Caín se enfureció al ver que su hermano, quién solía aceptar sus consejos, contendía con él.
¿Qué le hizo Caín a Abel y por qué? Génesis 4:8.
"Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató".
Finalmente, Caín, en su furia, mató a su hermano no porque Abel le hubiese causado algún mal, sino “porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (1a Juan 3:12).

El asesinato de Abel fue el primer ejemplo de la enemistad que Dios predijo que existiría entre la serpiente y la simiente de la mujer; entre Satanás con sus súbditos, y Cristo con Sus seguidores.
Justificado por fe
Los ángeles de Dios habían revelado a Adán y Eva el plan de salvación. Por lo tanto, Caín y Abel sabían cómo podían obtener justicia y paz con Dios. Abel aceptó las condiciones con una fe sencilla, por la cual dio testimonio de que había sido justificado. El testimonio que dio Abel podemos encontrarlo en Romanos 8:16 y 1a Juan 5:9-12.
Preguntas para dialogar.
  1. ¿Qué obtuvo Abel con su ofrenda?
Gracias a las enseñanzas de los ángeles, Abel entendía el plan de salvación. Con una fe sencilla, aceptó las condiciones de Dios y presentó su ofrenda, lo que dio testimonio de que había sido justificado.
  1. ¿Cuál fue el defecto en la ofrenda que presentó Caín? Hebreos 9:22
"Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión".
3.- ¿A través de qué sangre solamente puede ser obtenido el perdón de pecados? Romanos 3:23-25.
"por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados".
4.- Si Abel fue aceptado, ¿en quién habrá tenido fe? Hechos 4:10-12.
"sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".
5.- ¿Cuál es el mayor logro de la fe? Romanos 5:1; 1a Juan 5:4.
"justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo"
"Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe".
6.- ¿Era la fe de Abel en Cristo tan perfecta como puede ser la nuestra?
  • Ambas son la misma fe que justifica; una confianza total, sincera y obediente en la justicia de Dios en lugar de las obras propias.
  • En conocimiento (Diferente): La fe de Abel se aferraba a promesas futuras y símbolos (el cordero), mientras que la nuestra se basa en la comprensión completa del sacrificio de Cristo ya realizado.
7.- ¿De qué pasaje de las Escrituras fue Abel el primero en demostrar la verdad? 2a Timoteo 3:12.
"Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución".
8.- ¿Qué consuelo tiene el cristiano en toda aflicción? Juan 16:33
"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo".
Necesitamos a Jesús cada momento. Permitir que Su amor se escape de nuestros corazones significa mucho. Por esto El mismo dice: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).
La religión genuina se basa en una creencia en las Escrituras. Ha de creerse la Palabra de Dios sin albergar dudas. Ninguna parte de ella ha de ser eliminada o modificada para ajustarse a ciertas teorías. Los hombres no han de exaltar la sabiduría humana al enjuiciar la Palabra de Dios. La Biblia fue escrita por hombres santos de la antigüedad inspirados por el Espíritu Santo; y este Libro contiene todo lo que sabemos con seguridad acerca de Dios y de Cristo, y todo lo que podemos esperar saber, a menos que como Pablo, seamos transportados al tercer cielo... Esta revelación no corrompió la humildad del apóstol.
La vida del cristiano es regulada por la Palabra de Dios tal como está escrita. Todas las verdades del Antiguo y del Nuevo Testamentos forman un todo completo. Hemos de acariciar, creer y obedecer estas verdades. Para el verdadero discípulo, la fe en Dios es un principio vivo y activo; “porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. Romanos 10:10. Por la fe el hombre cree que recibe la justicia de Cristo.
La fe, en sí misma, es un acto de la mente. Jesús mismo es el autor y consumador de nuestra fe. El dio Su vida por nosotros, y Su sangre habla en nuestro favor cosas mejores que las que habló la sangre de Abel, que clamaba a Dios contra Caín, el homicida. La sangre de Cristo fue derramada para perdonar nuestros pecados.