Cuando nuestras posibilidades terminan, el poder de Dios apenas comienza
Por Alfred Irizarry
— Mateo 19:26
Hay momentos en la vida en los que todo parece imposible. Miramos nuestras limitaciones, recordamos nuestros fracasos, contemplamos los obstáculos que tenemos delante. Pero la gran pregunta de la fe no es: ¿Qué puedo hacer yo? La pregunta es: ¿Qué puede hacer Dios?
Cuando Dios llamó a Moisés para sacar a Israel de Egipto, su primera reacción no fue de confianza, sino de temor. Durante cuarenta años había vivido lejos de Egipto. Ya no era el joven criado en la corte de Faraón. Era un pastor en el desierto. Además, Moisés llevaba consigo el recuerdo de un fracaso.
¿Quién soy yo, para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?
— Éxodo 3:11
No me creerán, ni oirán mi voz.
(Éxodo 4:1)
Ve, porque yo seré contigo.
(Éxodo 3:12)
Nuestra seguridad no está en quiénes somos nosotros, sino en quién va con nosotros. Moisés preguntaba: '¿Quién soy yo?' Dios, en esencia, le estaba diciendo: 'La pregunta correcta es: ¿Quién soy YO?'
Dios no llamó a Moisés porque Moisés se sintiera capaz. Lo llamó cuando se sentía incapaz. Dios toma personas débiles y realiza mediante ellas cosas que humanamente no podrían realizar. Así queda claro que el poder pertenece a Dios.
La pregunta equivocada
La pregunta correcta
La promesa de Dios
Porque si Dios verdaderamente te llama a hacer algo conforme a su voluntad, Él también puede darte la capacidad necesaria para realizarlo.
Dios le habló acerca de acontecimientos que nunca había visto. Debía construir un arca y anunciar un juicio que para los hombres de su generación parecía absurdo.
Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase.
— Hebreos 11:7
Fe no significa negar la realidad. Fe significa reconocer que la palabra de Dios es una realidad mayor que aquello que nuestros ojos pueden ver en este momento.
No veía lluvia. Pero tenía una palabra de Dios.
No veía un ejército capaz. Pero tenía una palabra de Dios.
No veía cómo se cumpliría la promesa. Pero tenía una palabra de Dios.
Lo extraordinario de la historia de Moisés es que el hombre que inicialmente preguntaba '¿Quién soy yo?' llegó a convertirse en uno de los grandes ejemplos bíblicos de fe.
Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.
— Hebreos 11:27
Era el mismo hombre que había dudado. El mismo que había presentado excusas. El mismo que temía ser rechazado. Pero aprendió a dejar de mirar su propia incapacidad para contemplar el poder de Dios.
Tu duda de ayer no tiene que determinar tu fe de mañana.
Tal vez tu 'Egipto' no es una nación. Puede ser algo mucho más cercano.
Una situación familiar
Una lucha espiritual
Una puerta aparentemente cerrada
Una persona por cuya conversión has orado durante años
Una iglesia que parece espiritualmente dormida
O quizá tu imposible eres tú mismo
Pero el evangelio mismo es una proclamación de lo imposible. Aquello que el hombre no puede hacer, Dios puede hacerlo.
Creer en el Dios de lo imposible no significa esperar que Dios haga cualquier cosa que nosotros imaginemos. La verdadera fe busca conocer su voluntad y luego descansa en su poder.
La presunción
La fe verdadera
Noé construyó porque Dios había hablado. Moisés regresó a Egipto porque Dios lo había enviado. La fe bíblica siempre está unida a la palabra y a la voluntad de Dios.
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."
— Hebreos 11:6
Dios no envejece.
Dios no pierde poder.
Dios no se confunde.
Aquello que te sorprendió a ti no sorprendió a Dios.
Antes de mirar el problema, mira a Dios. Antes de calcular tus recursos, contempla sus recursos. Aquello que para ti parece completamente imposible continúa estando bajo el dominio del Dios que creó el universo por su palabra.
Tu historia pasada no tiene que ser tu historia futura. Aunque hayas dudado, puedes creer. Aunque hayas retrocedido, puedes avanzar. Aunque hayas vivido con temor, puedes aprender a caminar por fe.
Acércate a Él.
Busca su voluntad.
Aférrate a su palabra.
Obedece el próximo paso que Él te muestre.
EL DIOS DE LO IMPOSIBLE