EL ÁNGEL DE JEHOVÁ (YHWH)
Por Alfred Irizarry
"DIOS, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo" (Hebreos 1:1-2)
El apóstol Pablo en Hebreos 1:1-2 presentó a Cristo como el canal por cual Dios el Padre se reveló en los tiempos postreros. En cambio, el apóstol Juan escribió: “A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.” (Juan 1:18).

De acuerdo a Juan, Cristo era el Ser más adecuado para revelar al Padre porque: “A Dios nadie le vió jamás”. Esto hace necesario que Cristo, Aquel que estaba íntimamente relacionado con el Padre, le diera a conocer. Esta realidad no solo se limita al ministerio de Cristo en la tierra, sino que la Biblia declara que aun cuando Jesucristo regrese, “a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores; Quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; á quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver” (1 Timoteo 6:14-16).
Esta referencia coloca a Cristo como el gran Revelador de Dios el Padre, aún hasta el final de todas las cosas. Sin embargo, cabe preguntar, ¿y que de antes de Su encarnación? ¿Deberíamos de entender de Hebreos 1:1, que Dios solo hablo por medio de Cristo desde su encarnación en adelante? Creemos que no. En Juan 1:1 el apóstol Juan señalo que en el principio Cristo existía como “el Verbo” o “la Palabra” de Dios; esta expresión en el griego literalmente significa “la palabra” o “el mensaje”. Por esta expresión podríamos contemplar que Cristo comunica o da a conocer al Padre mucho antes, y más allá de Su encarnación; propiamente ya desde el principio.

De hecho una de las maneras que Dios se comunicó a los profetas fue por el uso de ángeles celestiales (por ej. Gen 19:1, 15; 28:12; 32:1).

Bíblicamente, la palabra ángel no necesariamente se refiere a un ser alado, como es comúnmente visto. Tanto el hebreo מַלְאָךְ ( mal’ākh ) como el griego ἄγγελος ( ángelos ) significan básicamente “ mensajero ”, y en la Biblia pueden referirse a seres celestiales o a seres humanos, según el contexto.

Por ejemplo: En hebreo: mal’ākh puede ser un mensajero humano Génesis 32:3 “Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano...” En hebreo, la palabra traducida “mensajeros” es mal’ākhim. Números 20:14 “Envió Moisés embajadores desde Cades al rey de Edom...” La palabra “embajadores” aquí también viene de mal’ākh. Josué 6:17 “...por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.” De nuevo, la palabra es mal’ākhim, refiriéndose a hombres. 1 Samuel 11:3 “...déjanos siete días, para que enviemos mensajeros...” Otra vez, mal’ākh se usa para mensajeros humanos. 1 Reyes 19:2 “Entonces Jezabel envió a Elías un mensajero...” Aquí también es mal’ākh, claramente un ser humano. Hageo 1:13 “Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló...” Literalmente: “el mal’ākh de Jehová”, en el sentido de mensajero humano de Dios. Malaquías 2:7 “Los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, … porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.” El sacerdote es llamado mensajero (mal’ākh) de Jehová. En griego: ángelos también puede referirse a seres humanos Mateo 11:10 “He aquí, yo envío mi mensajero (ángelos) delante de tu faz...” En este texto, la palabra ángelos traducida aqui mensajero se le aplica a Juan el Bautista. Este texto proviene de Malaquías 3:1, donde hebreo la palabra mal’ākh. Y en la traducida por la palabra griega ángelos.Marcos 1:2 “He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz...” Otra vez, refiriéndose a Juan el Bautista, no a un ángel celestial. Lucas 7:24 “Cuando se fueron los mensajeros de Juan...” La palabra es ángeloi, aplicada a enviados humanos. Lucas 9:52 “Y envió mensajeros delante de él...” Aquí son claramente hombres enviados por Jesús. Santiago 2:25 “...cuando recibió a los mensajeros...” En griego también aparece ángelous, refiriéndose a los espías humanos. Otro ejemplo importante: Líderes humanos llamados “ángeles” o “mensajeros” Apocalipsis 1:20 “...las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias...” Apocalipsis 2–3 “Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso...”, “al ángel de la iglesia en Esmirna...”, etc. Muchos entienden que estos “ángeles” son representantes humanos, dirigentes o mensajeros de las iglesias, en vez de seres celestiales alados.


Un mensajero muy interesante a través del cual Dios el Padre se comunicó aparece en el capítulo 5 del libro de Josué: “Y estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos, y vió un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desnuda en su mano. Y Josué yéndose hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, ó de nuestros enemigos? Y él respondió: No; más Príncipe del ejército de Jehová, ahora he venido. Entonces Josué postrándose sobre su rostro en tierra le adoró; y díjole: ¿Qué dice mi Señor á su siervo?” (Josué 5:13-14)
Este relato del libro de Josué es sorprendente por varias razones:
PRIMERO porque Josué lo reconoce como “mi Señor”, decide adorarlo, y que este Príncipe o Capitán del ejército de Jehová estuvo dispuesto a recibir adoración. Solo hay Dos Seres en Las Escrituras que son presentados como dignos de recibir adoración: Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo (Juan 5:22-23; 1 Cor. 8:4-6; Filipenses 2:9-10; Heb. 1:6; Apoc. 5:13, 7:10; etc.). A pesar de las diferentes agencias empleadas en nuestra salvación, el Padre y el Hijo son los únicos mencionados en la Biblia como a los cuales les pertenece finalmente nuestra redención (Apoc. 14:4).
Apocalipsis 19:10
Y yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Apocalipsis 22:8-9
8 Y yo Juan vi y oí estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. 9 Y él me dijo: Mira que no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.
Considerando que al Padre ningún ser humano lo ha visto jamás (Juan 1:18; 1 Tim. 6:14-16), y que Hebreo 1:1 lo ilustra como El que envía el comunicado/mensaje; esto nos compele a concluir que este Personaje de Josué 5:13-14 no es otro, sino el Hijo de Dios. Sin embargo, estos aspectos son lejos de ser las únicas evidencias que existen a favor de que Cristo sea el personaje aquí denotado.
La SEGUNDA razón porque este relato es extraordinario, es por la respuesta de este Príncipe ante la pregunta de Josué: “¿Qué dice mi Señor á su siervo?”
Josué 5:15 “Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió á Josué: Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo. Y Josué lo hizo así.”
Esta expresión “Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo” solo se registra en otro evento Biblia, en Éxodo 3:1-5. En esta otra ocasión, también se relaciona con un mensajero de Dios:
Éxodo 3:1-5
(1) Y APACENTANDO Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios. (2) Y apareciósele el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. (3) Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. (4) Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. (5) Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
La presencia de este ángel se describe de tal manera, que se lo identifica con el nombre del que representa y se lo llama "Dios". En Éxodo 23:20-23 vemos que el nombre del que lo envió estaba en él, y sus palabras deberían de seguirse cómo las palabras de Dios mismo:
Éxodo 23:20-23
(20) He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. (21) Guárdate delante de Él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque Él no perdonará vuestra rebelión: porque mi nombre está en Él. (22) Pero si en verdad oyeres su voz, e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo a tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. (23) Porque mi Ángel irá delante de ti, y te introducirá al amorreo, y al heteo, y al ferezeo, y al cananeo, y al heveo, y al jebuseo, a los cuales yo destruiré.
En este pasaje Jehová dice que enviaría a su Ángel, sin embargo desde un principio ese Ángel estuvo con Moisés, lo que da a entender que las palabras donde Jehová dice que enviaría su Ángel en Éxodo 23:20-23, son en sí dadas a Moisés por el Ángel, y este hablaba cómo si fuera el que lo envió.

Jesús frecuentemente refería hablar por Dios el Padre, y que sus palabras eran las del Padre:

Juan 8:26“...pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.” Juan 8:28“...nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.” Juan 12:49-50“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” Juan 14:10“¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.” Juan 14:24“El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.”

La autoridad con la que habla el Ángel, el cual poseía derecho de perdonar pecados, porque 'el nombre de Jehová esta en él' (v. 21); debería traer a la mente al Hijo de Dios (Lucas 5:24). El Hijo hablaba por el Padre (Juan 14:24), poseía un nombre por herencia un nombre mayor a todos (Hebreos 1:4).
Ver al Hijo era cómo ver al Padre (Juan 14:6), y este hecho también armoniza con unas de las características que poseía este Angel, al cual Isaías 63:9-10 llamó el ángel de la faz de Jehová. Lo cual significa, que este mensajero tenía la peculiaridad de poder comunicar la persona o la presencia de Jehová y santificaba un lugar con su presencia (2 Cor. 4:4; Mateo 12:5-6).
El Arcángel Miguel
El arcángel Miguel es presentado cómo teniendo un papel importantísimo en la jerarquía celestial:
Daniel 12:1
Y EN aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está por los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fué después que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallaren escritos en el libro.
No es simplemente llamado un principe, sino...el gran Príncipe.

¿Qué significa "Príncipe" (שַׂר / sar)?
Idea clave: "sar" no describe solo un título; denota autoridad, liderazgo y mando, una función de gobierno y dirección.

STRONG H8269
sar
שַׂר (sar) de H8323; persona jefe o cabeza (de cualquier rango o clase):
camarero
capitán
caudillo
comandante
comisario
general
gobernador
grande
jefe
maestro
mayoral
oficial
principal
príncipe
En este sentido, sar señala a quien ocupa una posición de mando y responsabilidad sobre otros.

VINE AT+ H8269
sar (שַׂר, H8269), «oficial; líder; funcionario; comandante; capitán; jefe; príncipe; gobernante».
El término se aplica a menudo a ciertos «oficiales o representantes de un rey» no israelita. Este es el caso en Gén_12:15, la primera vez que aparece el vocablo: «También la vieron los ministros del faraón, y la alabaron ante él».
En otros contextos, sar se refiere a «hombres que claramente tienen responsabilidad sobre otros»; son «gobernantes y jefes». sar puede significar sencillamente el «líder» de una profesión, un grupo o de un distrito, como Ficol, quien fue «jefe» del ejército de Abimelec (Gén_21:22) y Potifar que fue «funcionario del faraón, capitán de la guardia» (Gén_37:36 y cf. Gén_40:2). Los sarim (plural) pertenecían a la «nobleza» (Isa_23:8).
Comparemos lo que hemos leido acerca del Ángel de Jehová con esta interesante descripción del arcangel Miguel en Daniel 10:21:
"Empero yo te declararé lo que está escrito en la escritura de verdad: y ninguno hay que se esfuerce conmigo en estas cosas, sino Miguel vuestro príncipe." (Daniel 10:21).
El arcángel Miguel es identificado como príncipe del profeta Daniel, justo como lo es el individuo que sale al encuentro de Josué el cual es llamado “el Príncipe del ejército de Jehová” (Josué 5:14, 15), el cual de acuerdo al relato “Señor” de Josué (v. 14).
Anteriormente, en el cap. 8 Daniel escribe:
"Y con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y con paz destruirá á muchos: y contra el príncipe de los príncipes se levantará; mas sin mano será quebrantado." (Daniel 8:25).
Esta es una alusión clara a Cristo, el Mesías, el divino Hijo de Dios; al cual conocemos también por medio de Isaías 9:6 como “Príncipe (sar) de paz”, otro texto mesiánico. Asi que Cristo es un príncipe, y Miguel es el gran príncipe (Dan. 12:1), el príncipe del profeta Daniel (Dan. 10:21). Esto sugiere que estamos hablando del mismo personaje.
Por lo tanto, no ha de ser sorpresa que Miguel es mencionado cómo teniendo un papel especial en el conflicto contra Satanás, cómo registrado por Juan en el Apocalipsis:
Apocalipsis 12:7-9
7 Y hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles, 8 pero no prevalecieron, ni fue hallado ya el lugar de ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, llamada Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue lanzado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Regresemos a Josue para ver como se le describe como Príncipe:
Josue 5:13-15
(13) Y estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos, y vió un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desnuda en su mano. Y Josué yéndose hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, ó de nuestros enemigos? (14) Y él respondió: No; mas Príncipe del ejército de Jehová, ahora he venido. Entonces Josué postrándose sobre su rostro en tierra le adoró; y díjole: ¿Qué dice mi Señor á su siervo? (15) Y el Príncipe del ejército de Jehová repondió á Josué: Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo. Y Josué lo hizo así.
Las similitudes que encontramos con este Jefe, líder, Capitán, Príncipe de los ángeles y la grandiosa persona de Cristo son demasiado fuertes para simplemente ignorarlas.
En el Nuevo Testamento Cristo también es revelado cómo teniendo el liderazgo de los ángeles. Los ángeles están sujetos a él:
1 Pedro 3:22 - “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.”
Apocalipsis 22:16 - “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias...”
Cuando Jesucristo estuvo en la tierra menciono que el Padre es el que comisionaba a los ángeles para que estuvieran bajo su mando …Mateo 26:53: "O ¿piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y Él me daría más de doce legiones de ángeles?"
El Nuevo Testamento también señala que el Hijo dirigió al pueblo de Israel en el desierto, tal cómo lo haría el Ángel de Éxodo 23.

1 Corintios 10:1-4
1 Mas no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron a través del mar; 2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar; 3 y todos comieron el mismo alimento espiritual; 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la Roca espiritual que los seguía, y la Roca era Cristo.
El Arcángel Miguel y Cristo

Otra evidencia bíblica para la identificación del Angel de Jehová con Cristo se puede ver en los siguientes sucesos relacionados al Arcángel Miguel:
  1. La Voz del Arcángel: ¿Cómo no estremecerse ante 1 Tesalonicenses 4:16, donde el Señor desciende con voz de arcángel? Y si en Juan 5:28 es precisamente la voz del Hijo de Dios la que despierta a los muertos, ¿no apunta esto con fuerza a una sola y misma Persona que llama desde el cielo y hace temblar la tumba?
  1. El Príncipe de los Hijos de Dios: En Daniel 12:1, Miguel aparece como “el gran príncipe” que se levanta por el pueblo de Dios. ¿Puede un título así ser casual? ¡No! Se enlaza con el glorioso nombre de Cristo, el “Príncipe de los príncipes”, revelado en otros pasajes proféticos, y lo presenta como el supremo Defensor de su pueblo.
  1. La Resurrección de Moisés: Judas 9 nos muestra a Miguel disputando con el diablo por el cuerpo de Moisés. Pero, ¿de quién es el poder de devolver la vida para llevarlo al cielo, sino del Hijo de Dios? Ese detalle apunta a Miguel como una manifestación pre-encarnada de Cristo.

En conclusión, toda la revelación que tenemos del Padre en el Antiguo Testamento, es Cristo representando al Padre. El Hijo de Dios, el cual era preexistente y la imagen misma del Dios invisible (Col. 1:15-17), es el único que puedo revelar adecuadamente al Padre.
Mateo 11:27
Todas las cosas me son entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar.
Juan 1:18
A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.
La evidencia bíblica considerada sugiere con fuerza que el “Ángel de Jehová” en varios pasajes del Antiguo Testamento no debe entenderse como un ángel cualquiera, sino como una manifestación del Hijo de Dios antes de su encarnación. Los paralelos entre Josué 5, Éxodo 3, Éxodo 23, Daniel 10–12 y diversos textos del Nuevo Testamento que hemos visto, muestran a un mensajero divino que habla con autoridad celestial, dirige a los ángeles y es la revelación perfecta del Padre. A la luz de Juan 1:18 y Hebreos 1:1-2, resulta plenamente coherente comprender que Cristo ha sido, desde el principio, ha sido el medio por el cual Dios se ha dado a conocer a la humanidad.