La Biblia no establece un número obligatorio de comidas ni una hora universal para cenar. Lo que sí enseña son principios de orden, temperancia y propósito: comer para reponer fuerzas, no por costumbre ni por placer descontrolado. Estos principios guían la decisión de cuándo y cuánto comer, según las necesidades reales de cada persona.
«Comen a su hora, para reponer sus fuerzas».
— Eclesiastés 10:17
«Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios».
— 1 Corintios 10:31
Elena G. de White enseñó que muchas personas pueden disfrutar de mejor salud con dos comidas al día. Sin embargo, también reconoció que otras personas, dependiendo de sus circunstancias y necesidades físicas, pueden necesitar una tercera comida. Su enseñanza no fue una regla rígida para todos, sino un principio que cada persona debe aplicar con discernimiento.
«No piense nadie que debe ser norma para los demás, y que cada uno debe obrar exactamente como él».
— Elena G. de White
«Si se consume una tercera comida, debe ser liviana y tomarse varias horas antes de acostarse».
Elena G. de White
Necesitar una tercera comida no significa consumir una cena pesada. Si el cuerpo requiere alimento adicional al final del día, ese alimento debe ser sencillo, moderado y fácil de digerir. Una cena abundante, aunque sea de alimentos vegetales, puede sobrecargar el organismo antes del descanso nocturno.
Una persona físicamente activa puede necesitar una cena más sustanciosa que una persona sedentaria, pero en ambos casos la moderación y la sencillez siguen siendo el principio rector.
Elena G. de White no estableció una hora idéntica para todos. Su orientación fue cenar varias horas antes de acostarse, de modo que el organismo tenga tiempo suficiente para la digestión antes del descanso nocturno. El horario debe calcularse a partir de la hora habitual de dormir de cada persona.
Como aplicación práctica, se puede procurar terminar la cena alrededor de tres horas antes de acostarse. Sin embargo, las tres horas no deben presentarse como un mandamiento bíblico ni como una cifra exacta establecida por Elena G. de White.
Ejemplo: Si una persona se acuesta a las 10:00 p. m., podría procurar terminar de cenar aproximadamente entre las 6:00 y las 7:00 p. m. Cenar a las 8:30 o 9:00 p. m. y acostarse a las 10:00 p. m. no dejaría varias horas para la digestión.
Quien realiza trabajo físico exigente puede necesitar una cena más sustanciosa. Las siguientes son opciones diferentes; no deben combinarse todas en una sola comida.
Guiso de lentejas con papas, zanahoria y verduras.
Arroz integral con frijoles y verduras cocidas.
Papa o batata horneada con garbanzos y vegetales.
Sopa espesa de cebada, verduras y legumbres.
Un obrero de construcción, un agricultor o un trabajador que levanta, carga y se mantiene físicamente activo durante muchas horas tiene un gasto energético muy diferente al de una persona sedentaria. En esas circunstancias, una tercera comida puede ser razonable y necesaria para recuperar las fuerzas gastadas durante el día.
La actividad física intensa, el trabajo al aire libre y los horarios extendidos son factores que influyen en la cantidad de alimento que el cuerpo necesita. No es lo mismo quien trabaja sentado frente a una pantalla que quien carga materiales durante ocho horas.

Una persona sedentaria que recibe suficiente alimento durante las comidas anteriores y no tiene una necesidad verdadera de cenar no está obligada a comer una tercera vez por costumbre. Si decide hacerlo, la cena debe ser notablemente más liviana.
Sopa sencilla de verduras con pan integral tostado.
Una pequeña papa horneada con vegetales.
Avena cocida con manzana o banana.
Una porción moderada de fruta con pan integral tostado.
Una cena puede ser completamente vegana y continuar siendo pesada si contiene frituras, abundante aceite, azúcar, productos ultraprocesados, harinas refinadas o demasiados alimentos diferentes mezclados en una sola comida.
Una cena enorme de arroz, frijoles, pasta, pan, aguacate, nueces, fruta y postre sigue siendo excesiva, aunque todos los ingredientes sean vegetales. La cantidad y la combinación importan tanto como la calidad de los alimentos.

Estos estudios respaldan la utilización de alimentos vegetales como base de las comidas, pero no investigaron específicamente cuántas comidas debe consumir cada persona ni establecieron una hora universal para cenar.
Dr. Neal Barnard — Ensayo clínico sobre una alimentación vegana baja en grasa en personas con diabetes tipo 2.
Dr. John McDougall — Estudio de una alimentación vegana baja en grasa basada en cereales, tubérculos, verduras y frutas.
Dr. Caldwell Esselstyn — Seguimiento de pacientes cardiovasculares orientados hacia una alimentación completamente vegetal.

«Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios».
— 1 Corintios 10:31
La enseñanza central no consiste en imponer dos comidas a todo el mundo ni en defender tres comidas para todos. El principio consiste en comer para recuperar fuerzas, ejercer dominio propio y evitar sobrecargar el organismo antes del descanso nocturno. Si se necesita una tercera comida, debe ser vegetal, sencilla, moderada y suficientemente temprana.