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Masticar bien y
comer sin prisa

Una práctica de salud y gratitud


La manera en que comemos también forma parte del cuidado del cuerpo que Dios nos ha confiado.

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La manera de comer también importa

No basta con escoger alimentos saludables. Comer apresuradamente, masticar poco o llevar ansiedad a la mesa puede impedir que el alimento se reciba de una manera ordenada. La forma en que nos sentamos a comer también forma parte del cuidado que debemos al cuerpo.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

— Eclesiastés 3:1

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Los alimentos deben comerse lentamente y masticarse por completo.

Elena G. de White

El ministerio de curación


La saliva cumple una función esencial en el proceso digestivo. Cuando los alimentos se mastican completamente, la saliva se mezcla con ellos de manera adecuada, preparando el camino para que el estómago pueda recibirlos y procesarlos correctamente.

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El problema de comer con prisa

Tragar antes de masticar correctamente impide que el alimento reciba la preparación necesaria antes de llegar al estómago. La prisa convierte la comida en una tarea automática que debe terminarse rápidamente, sin atención ni conciencia.


El trabajo y las responsabilidades no deberían eliminar continuamente el tiempo razonable que el cuerpo necesita para comer. Reservar ese espacio es también una forma de cuidado y orden.

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El apetito no debe gobernar

Comer lentamente exige dominio propio. Cuando el apetito gobierna, la persona se concentra solamente en satisfacer rápidamente el deseo de comer, sin atender al proceso ni al cuerpo.

Todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

1 Corintios 6:12


Proverbios 23:1–2 también llama al control del apetito: "Cuando te sientes a comer con algún señor, considera bien lo que está delante de ti, y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito." Un llamado antiguo a la templanza en la mesa.

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Dejar las preocupaciones fuera de la mesa

Elena G. de White aconseja dejar a un lado las preocupaciones y los pensamientos de ansiedad al llegar a la mesa. La comida debe consumirse sin prisa, con tranquilidad, alegría y gratitud.

La hora de comer no debería convertirse en una continuación de los conflictos y presiones del día.

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Un ambiente de paz

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El corazón alegre constituye buen remedio.

Proverbios 17:22

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Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.

Proverbios 15:17


Una comida sencilla, acompañada de paz y amor, tiene más valor que una mesa abundante rodeada de tensión. El ambiente en que se come forma parte de la experiencia de recibir el alimento.


Recibir el alimento con gratitud

Jesús dio gracias antes de repartir los panes (Juan 6:11) y antes de compartir la cena con sus discípulos (Lucas 22:19). Dar gracias no debe convertirse en una repetición mecánica. Es reconocer que el alimento, la vida y la capacidad del cuerpo para recibir nutrición proceden de Dios.

Juan 6:11

Lucas 22:19

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El ejemplo dentro del hogar

La mesa familiar puede ser un lugar de serenidad, conversación respetuosa y gratitud. No es solamente el espacio donde se ingieren alimentos, sino donde se forman hábitos y actitudes que perduran.


Los padres enseñan con su ejemplo cuando comen con calma, mastican bien, evitan las discusiones y apartan los teléfonos. Estas acciones comunican más que cualquier instrucción verbal.

Los hijos aprenden nuestra manera de relacionarnos con el alimento observando lo que hacemos, no solamente escuchando lo que decimos.

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Comer para la gloria de Dios

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

— 1 Corintios 10:31


Masticar completamente, comer sin prisa y mantener un espíritu agradecido requieren orden, temperancia y dominio propio. Cada comida ofrece la oportunidad de cuidar el cuerpo y reconocer la provisión de Dios.

FUENTES BÍBLICAS

Eclesiastés 3:1 · Proverbios 15:17 · Proverbios 17:22 · Proverbios 23:1–2 · Juan 6:11 · Lucas 22:19 · 1 Corintios 6:12 · 1 Corintios 10:31

FUENTES DE ELENA G. DE WHITE

El ministerio de curación, cap. "El régimen alimentario y la salud" · Consejos sobre el régimen alimenticio

FUENTES CIENTÍFICAS

  • Miquel-Kergoat et al. (2015) — Effects of chewing on appetite, food intake and gut hormones: A systematic review and meta-analysis.
    El metaanálisis encontró que una masticación más prolongada puede reducir el hambre percibida y posiblemente disminuir la cantidad de alimentos consumidos. Los autores advierten que los resultados entre estudios fueron variables. PubMed
  • Hamada y Hayashi (2021) — Chewing increases postprandial diet-induced thermogenesis.
    En un ensayo cruzado con 11 hombres, prolongar la estimulación oral y la masticación aumentó modestamente el gasto energético producido después de comer. Es evidencia experimental, pero la muestra fue pequeña. Scientific Reports
  • Tada y Miura (2022) — The Relation between Masticatory Function and Nutrition in Older Individuals: A Systematic Review.
    Esta revisión encontró que una capacidad masticatoria deficiente se relaciona con cambios en la selección de alimentos y con un estado nutricional menos favorable en adultos mayores. La mayor parte de la evidencia es observacional y no demuestra por sí sola causalidad. Artículo completo en PubMed Central
  • van der Bilt et al. (2006) — Oral physiology and mastication.
    Explica fisiológicamente que la masticación tritura y manipula los alimentos, los mezcla con saliva, forma un bolo adecuado y facilita la deglución. Es una fuente sólida para explicar por qué la digestión comienza en la boca. PubMed