"Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios."
— 1 Corintios 10:31, RVR60




Hablar de sana alimentación y temperancia no es fanatismo. Es una invitación sensata a vivir con mayor respeto por el cuerpo, mayor dominio sobre el apetito y mayor armonía con principios que, desde la Biblia hasta la investigación moderna, apuntan hacia una vida más sobria, más limpia y más saludable.